miércoles 10 de diciembre de 2008

El gran día femenino

¿Alguna vez sentiste que todo te sale al revés? ¿Que últimamente se te escapa la tortuga manca? ¿Qué se te desalinearon los planetas, y no hay posibilidad de ponerlos en hilera?

¿Nunca te preguntaste a qué se debe tanta mala suerte?
No te preocupes, la mano de la Tía Maka te va a explicar la razón de tamaña yeta, al mejor estilo de la gente que brinda autoayuda en José de Bonifacio en el barrio porteño de Caballito.

Para empezar, voy a desmitificar un poco, lo que implica dejar la superstición de lado. Tu pésima mala suerte definitivamente no se debe a un trabajo budú o no está emparentada con la práctica de magia negra por parte de algunas de tus vecinas arpías, ni las urracas envidiosas de tus cuñadas ni de la vieja mete púa de tu suegra. No está relacionada tampoco con haberte cruzado en la calle con ese gato negro que, en cuanto lo viste, pensaste en quitarte los ojos con un tenedor cual Edipo, personaje de la mitología griega.

Según Ana Von Rebeur se trata de una ley que se acentúa más en las mujeres y que se denomina “Ley de Murphy”: Son las reglas que marcan la tendencia de la vida de una mujer a convertirse en un pequeño infierno de importantes dimensiones.

Cuenta la leyenda que el tan mentado Edward A. Murphy Jr. fue un ingeniero de desarrollo que trabajó en experimentos científicos en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Sin embargo, sus pruebas salían tan pero tan mal que en el año 1949 profirió su acertada frase: “Si alguien tiene una forma de cometer un error, lo hará”. Ello deja al descubierto que Murphy fue un brillante fracasado que, a pesar que sus experimentos resultaran fallidos, pasó a la historia por echarle la culpa de sus errores a una tendencia general de las cosas a salir mal.

No obstante, esta tendencia fue vislumbrada con antelación por emperadores y generales, quienes lanzaron frases como:

  • “Vísteme despacio, que estoy apurado”, Napoleón Bonaparte
  • “Apresúrate lentamente”, Emperador Augusto
  • “El apuro es desperdicio”, Carlos III

Todas estas frases hacen alusión a los desastres que una puede llegar a hacer cuando está apurada, y bien podrían ser aplicadas a los pequeños sucesos que conforman nuestra vida cotidiana.

Un ejemplo de ello son esos días en los que salís súper apurada porque estás llegando tarde a tu trabajo. Tu cabeza comienza a desvariar y suponés lo mucho que te estarán insultando las empleadas del local, puesto que sos vos quien tiene las llaves del negocio. Y mientras más esperás el colectivo, más tiempo tardará en venir. Verás pasar colectivos de todas las líneas, y hasta incluso colectivos de esa compañía pero no con el cartel que te lleva a destino.

Finalmente, luego de media hora llega. Subís, observás el terreno y te das cuenta que ya no cabe ni un alfiler y que viajarás enlatada como atún. Eso no es problema para vos y decidís maquillarte. Pero, el movimiento del bólido –provocado por el chofer que parece negarse a dejar un solo pozo o lomada sin pasar por encima a velocidades impensadas o pegando frenadas bruscas capaces de hacer que “saludemos al tío” en cada esquina del trayecto- hace que tu rostro se convierta en la cara de Piñón Fijo.

Para peor, en cuanto terminás de pintarte como una puerta, el colectivo se queda en medio del camino, situación por la cual estás destinada a llegar al trabajo prácticamente a la hora de cerrar el local. Debés esperar 30 minutos más hasta que pase el otro colectivo, que también irá lleno, al punto que no sabrás si ir atada en la trompa del bondi, sobre el techo o bien colgada en una percha del pasamanos.

Hasta que por fin lográs llegar al negocio, pero claro…una hora y media más tarde del horario indicado. Saludas a tus compañeras; y si pensabas que las cosas no podían salirte peor, estabas muy equivocada, porque del apuro te olvidaste las llaves del local en tu casa. ¡Qué momento!

Situaciones desafortunadas como esta sobran en la vida de una mujer, sin embargo debemos estar napoleónicamente preparadas para lo que pudiera fallar. “No te sale todo mal a tí sola, sino que las cosas naturalmente salen torcidas. Todo en la vida falla, y las cosas tienden a ponerse peor”, afirma Rebeur, quién además señala que “si algo no se rompe, no se arruina, no se quema, ni sale al revés de lo planeado, constituye un verdadero milagro”

Debemos aprender que las cosas no son tan malas como parecen, son peores. Pero no hay que desesperar cuando no salen del modo en que queremos que salgan porque, el que espera y no desespera, se queda con la mejor pera, y porque tal como dijo Sandro en una canción: “Al final la vida sigue igual, ¡hey!”…


Nena tranquilizate ¡no termines así!


La tía Maka, Jefa de Producción de Identikit
Edición: Nova

3 COMENTAME QUE ME GUSTA:

Nova, el Periodismo que Vale dijo...

Hola chicas, ante todo quería felicitarlas por el blog y por el excelente grupo de radio que son. Para mí la morocha de lentes negros es la que está mejor, aparte parece super inteligente.
En fin, no sé qué decir...solamente se me ocurre mandarles un saludo a las 6 e irme a escribir a mi blog.

¡¡¡¡¡¡SE LA CREYERON GUACHAS!!!!!

O, pará. Tengo un enamorado secreto IZA LA LA LA!!!!!

¡Chau chikis!

Anónimo dijo...

Felicitaciones por el blog, muchachas perdiodistas, lo vengo leyendo y parece ser muy bueno, por momentos sospecho que tiene un aire "femenino", es asi? como eso de las leyes de Murphy en las mujeres, son cosas que pasan a mujeres pero tambien a hombre guey!
Bueno, no mas criticas por ahora.. ja.
Saludos chicas y mucha suerte

Maxi, o poncho... no se.

More dijo...

Ni hablar, realmente hay días para borrar.
Salu2